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lunes, 10 de agosto de 2015

EL MIEDO A LA CONFRONTACIÓN

No les ha pasado alguna vez, que han expuesto alguna idea o sentir y todo el mundo o las personas a quiénes se la transmites la ignora o simplemente la rechaza y sin embargo, al unísono otra persona expresa la misma idea y de plano todo el mundo está de acuerdo con esa persona?


O tal vez les ha pasado que tenga una forma natural de expresión, conocida por todos, pero algunos la encuentran algo informal, desafiante, autoritaria y de pronto surge otra persona, con la misma expresión, y tal vez hasta más desafiante y autoritaria, pero curiosamente todo el mundo la obedece cual corderito sin oposición alguna?


Bueno, si has pasado por escenarios como estos, permíteme decirte que estás rodead@ de personas a las cuales sencillamente  no les caes del todo bien, como decimos: "te mastican, pero no te tragan", o simplemente te tratan por algún extraño interés.  Pero esto no es malo, ya que los seres humanos, como dice una frase: “no somos monedita de oro para caerle bien a todo el mundo…”


El tema es, que cuando una persona percibe este poco interés o mero rechazo a sus ideas, va perdiendo el entusiasmo, se va desapegando de aquello que lo une a aquél grupo o equipo, quienes, tal vez sin darse cuenta van alejando poco a poco a la persona. Sin embargo, a pesar de tener este tipo de actitud para con el individuo, no se le excluye, ya que de alguna manera representa un fuerte eslabón en el grupo.  Tal vez suena algo contradictorio, pero no lo es… ya que si quisiéramos encontrar una definición más coloquial para este tipo de relación, diríamos que es una relación a “conveniencia”.


Y ustedes dirán: “bueno, si yo me sintiera así en un grupo, me alejo…” pues, no es tan fácil, porque simple y sencillamente cuando se está en un grupo por voluntad propia o porque hay algún interés común que los apasiona a todos, se tiende a tolerar cosas, aunque siempre hay niveles. 


En todo grupo de personas siempre encontraremos al líder, al perseverante,  al perfeccionista, al responsable, al puntual, al conflictivo, al impuntual, al irresponsable, al que hay que empujar para que haga las cosas, al mediador, al voluntarioso.  Lo importante es tener identificado a cada una de las personalidades y explotar las fortalezas de cada uno sin desmeritar a nadie, por el motivo que sea; mucho menos se debe etiquetar a nadie ya que al ser humano lo condicionan las circunstancias y las circunstancias las planteamos los mismos seres humanos; es decir, si en un grupo de profesionales, amigos, familiares, el ambiente es pesado o conflictivo, es porque no existe la comunicación, la tolerancia, la apertura necesaria a las diferentes ideas de todos y cada uno de los miembros de ese grupo, y esas circunstancias dependen de la actitud de los que conforman dicho grupo, lo que ocasionará que alguno de sus miembros reaccione ante dicha circunstancia y al final, cuando esa persona plantee su sentir, sea de manera  sutil o fuerte, será vista o etiquetada como “la persona problemática o conflictiva” del grupo, de la familia, del equipo.


Si llevamos esto a un ámbito profesional, psicológicamente hablando, podemos encontrar literatura que nos habla de la “confrontación”.  Y es que nosotros, como seres humanos, tendemos de manera casi natural a evitar la confrontación; la cual surge sencillamente cuando se dicen las cosas cara a cara, de manera directa, sin intermediarios o sin dar lugar  a la proliferación de rumores innecesarios. 


Es aquí donde personas como yo nos preguntamos: “¿será que soy de otro planeta?”, “¿será que quien está mal soy yo?”, “¿será que de veras soy conflictiv@?”... Y no es solo hasta que te suceden varios eventos en distintas etapas de tu vida, en los que al final del camino te das cuenta de que no estabas equivocad@ y que los que estaban mal era el resto o la mayoría del grupo al cual pertenecías, y comienzas a leer, a buscar una respuesta a tus dudas referentes al tema y vuelves a caer en la misma respuesta: “las circunstancias”. Y por supuesto que no siempre se tiene la razón, la diferencia está en que solamente los que no somos de este planeta aceptamos cuando nos equivocamos y corregimos o al menos tratamos de corregir nuestro error y le damos el mérito a quien lo merece o quien nos haya hecho descubrir que estábamos equivocados.


Pues, ante las circunstancias que te presenta la vida hay siempre dos caminos a elegir, o sigues la marea, o simplemente vas en contra de ella hasta que los vientos cambien y sople a tu favor.  Lo difícil aquí es precisamente ir en contra de la marea, ya que no todos los seres humanos están acostumbrados a ser blancos de críticas y rechazos por simplemente ser “diferente”.


Yo me caracterizo por ser una persona “diferente”, y precisamente por ser diferente es que me ha tocado recibir duros golpes en grupos tantos familiares, como de amistades y profesionales.  Pero, adivinen qué? No puedo ser de otra forma. Las circunstancias pueden ser de etiqueta, o no; de grupo o no; de equipo o no; mi actitud siempre será la misma: decir las cosas buenas y las cosas malas cara a cara. 



Dicen que las cargas iguales se repelen, pero solamente en un grupo de personas “diferentes” puedo sentir que soy yo misma y que serán pocas las sorpresas que me lleve al final del día.  


No tienen idea de lo bien que se siente decir las cosas buenas y/o malas cara a cara, discutir al respecto si lo amerita, tratar de encontrar inmediatamente o después de un tiempo la solución al problema y sentarse a tomar un café o unos tragos para conversar sobre el calentamiento global y la inmortalidad del cangrejo entre bromas y risas… es simplemente una experiencia casi orgásmica… inténtenlo si nunca lo han hecho!

jueves, 21 de agosto de 2014

MI PAREJA ES EGOÍSTA

Hola amigos! 

En esta ocasión me gustaría tocar el tema sobre el egoísmo en las relaciones de pareja. Sí, es algo que se da con frecuencia, pero se interpreta de otras formas; sin embargo, el resultado es siempre el mismo: el fin de una relación. Cuando se tiene a una pareja que únicamente piensa en su propio bienestar, sus propios sentimientos, lo más seguro es que esa persona no está lista para una relación de pareja, la cual es una relación de pertenencia que involucra a ambas personas; puede que esa persona no está acostumbrada a compartir sus cosas, su tiempo, su espacio, en fin, su vida con otra persona. Si esto es así, definitivamente no está lo suficientemente enamorado como para renunciar a todo aquello por su pareja.


Una pareja egoísta te hará daño, y si es una persona inmadura, también. No lo pueden evitar. Lo difícil es que cambien de la noche a la mañana si ellos no quieren hacerlo. A veces, por mucho que te guste una persona es mejor pensar en uno mismo y dejar que la relación acabe antes de salir más lastimado de la cuenta. Si al inicio de una relación te das cuenta que tu pareja es egoísta e inclusive inmadura, lo más saludable es encender las alertas para poder reconocerle a tiempo.



Y te preguntarás ahora, ¿cómo reconozco si mi pareja está siendo egoísta? Pues hay señales claves como:

- Sólo piensa en sí mism@: Las salidas, los momentos de esparcimiento juntos, los temas de conversación, todo gira en torno a lo que a él o ella le guste o lo haga sentirse plen@. Los horarios, las obligaciones o responsabilidades, pueden ser establecidas pensando solo en ellos, sin importar tu tiempo, tu disponibilidad, tus gustos.

- Habla mucho pero no te escucha. Hablará de sí mism@ y le encantará que le escuches. Pero cuando tú quieras comentarle algo pasará a otro tema, muchas veces sin que te des cuenta, que por supuesto le interesa más a él o ella. Si te pregunta por tu día de trabajo, es mero protocolo ya que al final, cualquier problema que para ti sea importante, lo verá como algo insignificante y te cambiará igual el tema, aterrizando como siempre en él o ella. 

- Es inmadur@: Si discuten sobre un tema y se enfada y pasa días sin hablarte, si no es capaz de aceptar que se ha equivocado o de pedir disculpas, estará enseñándote con su comportamiento unas buenas luces de neón que te digan: ¡Cuidado conmigo que soy un niño inmaduro y quiero vencerte en toda discusión!

- No estás entre sus prioridades: Si te hace sentir como segunda opción, no merece ni un minuto más de tu atención. Cuando uno empieza una relación es para que lo traten como rey o reina, no como una alternativa por si se aburre. Toda persona quiere estar dentro de las prioridades de su pareja.

- Si tiene una dependencia emocional hacia su madre, piensa dos veces si quieres estar con ese hombre, puesto que intentará que le prestes la misma atención. Al final, siempre terminará comparándote con su madre.





Sucede que cuando uno de los dos manifiesta que siente que el otro está siendo egoísta y no está aportando algo positivo a la relación, se interpreta como que quiere que su pareja se pase todo el día pendiente de satisfacer a cada rato sus necesidades y que se olvide de sí mismo por completo. Esto es un concepto errado, ya que debe de haber un equilibrio entre satisfacer las necesidades propias y compartir la pareja.





Al hablar de mantener un equilibrio me refiero a que uno no debe centrarse tanto en sí mismo, en las cosas que a uno lo hacen sentirse bien, en lo que a uno lo molesta o no, lo que le incomoda o no, sin tomar en cuenta el sentir de la pareja. El entablar una relación amorosa con alguien, involucra intereses comunes, gustos similares, compartir ideas y, por ende, parte de nuestra vida con esa persona.


Muchas personas están en una relación porque simple y sencillamente desean tener a alguien que los ame, los valore, los escuche, sin embargo no son capaces de ser recíprocos con su pareja ya que no piensan en sus sentimientos, no le dan valor a sus cosas, no se interesan en escuchar sus problemas. Desde el momento que surge alguna diferencia por disconformidad de su pareja, una vez se sienten acorralados o incómodos, o no logran estar en su zona de confort, ya dicen sentirse mal y que la relación no es saludable para ellos. Eso, señores, es EGOÍSMO.


Cuando esto sucede en una relación, lo más saludable es ser directo y plantear el tema; sencillamente hay que manifestar lo que uno está percibiendo para que la otra persona cambie de actitud y se preocupe más por el bienestar de la pareja. Si hay amor verdadero, de seguro quien esté actuando de forma egoísta, comprenderá y tratará de enmendar su comportamiento. Muchas veces las personas llevan su estilo de vida en el hombro y pasa de lleno a una relación seria de pareja y se va dando cuenta con el tiempo que tiene que ir desechando cosas que no son positivas para la misma.


Con el solo hecho de conversar el tema y darle a conocer tu descontento, ya das la voz de alarma para que se preocupe por mejorar e igualmente le demuestras que estás en disposición de ayudarlo a dar ese paso de una vida de soltería o de relaciones inestables a una vida en pareja. 


A pesar de todo, quieres a tu pareja y deseas continuar la relación, solamente debes tener presente siempre que:

· Tú eres el adulto y nunca permitas que te haga dudar de la seguridad que tienes en ti mism@. No te rebajes ni entres en su juego de niñ@ consentid@. Habla con lógica como adulto que eres e intenta razonar con tu pareja.

· No cedas siempre a todas sus pretensiones y déjale claro qué esperas de la relación. 

· Recuérdale que son dos en una relación y que ambos deben luchar para que funcione.

· Ten paciencia e involúcrate en su cambio para dejar de ser menos egoísta. Acompáñale en ese camino.


Si realmente eres feliz a su lado, no dudes en intentar que la relación funcione. Pero si no eres feliz, aléjate lo más pronto posible porque te mereces compartir con alguien que te brinde su amor, amistad, te valore, te haga sentir bien y esté dispuesto a luchar por la relación para que esta vaya a mejor.



miércoles, 2 de julio de 2014

SALIENDO CON UN MITÓMANO

Para quienes pensamos contar con “los hombres ideales” y que luego nos damos cuenta que son unos mentirosos empedernidos, metidos en una elaborada película de la cual son directores y protagonistas, resulta sumamente triste darse cuenta que  se toman en serio el papel de ‘Don Juan’, pero sienten que en realidad ni ellos, ni su vida son lo suficientemente interesantes y por eso se construyen un mundo paralelo.
 
 
La elocuencia, el encanto, el ser portadores de las frases más dulces y apropiadas, hacen que una crea que tiene frente a sí al compañero perfecto para ir en busca de los sueños. La primera impresión de perfección es la que nos enamora; sin embargo, al transcurrir el tiempo, esa misma impresión surte un efecto casi contrario y empieza a generar dudas, las cuales en su mayoría resultan tan obvias, que de solo pensar en lo que pudiese haber sido, nos sonreímos y suspiramos en señal de: "de lo que me salvé".
 
 
Ahora bien, no se puede generalizar y decir que todos los hombres mentirosos son unos "mitómanos"; de hecho, un hombre mentiroso puede descubrirse mucho más fácilmente, ya que los mitómanos, aparte de que inventan y construyen castillos en el aire, increíblemente viven allí!!! El chiste de esto es, que una vez se despierta ese mosquito de la duda, ya lo que en un inicio parecía bello, hermoso, tierno e ingenioso, pasa después a ser una incoherencia, algo impensable y es entonces cuando cuestionamos todo y la supuesta honestidad pende de un hilo.
 
 
No me atrevería a decir que los mitómanos son malas personas, o que mienten porque simple y sencillamente les gusta engañar a los demás; tampoco es mi interés excusarlos y optar por una evaluación mental por parte de un profesional, ya que de salida, el entablar o continuar una relación con alguien así, resulta enfermizo para cualquiera.
 
 
A pesar de que las mentiras son el pan nuestro de cada día, difícilmente vemos normal que se nos engañe, y más cuando se trata de la persona con la que pensamos o deseamos compartir el resto de nuestras vidas y pensamos que realmente somos uno y que no debe haber secreto alguno entre ambos. Aún aquellas mentirillas que se repiten tanto que se transforman en una realidad; o esas que son tan tontas que las pasamos por alto y pensamos que no se peca con decirlas. Se sabe que todos mentimos, pero cuando somos consecuentes y leales con nuestros afectos, lo normal sería construir esos lazos sobre un terreno sólido y verdadero. Sin embargo, muchas veces el hombre elegido resulta ser un gran actor y empezamos a sentir que vivimos en una película, de la cual no se puede esperar un final feliz.
 
 
Ya sabemos que los mentirosos no son necesariamente mitómanos; pero también sabemos que hay una línea muy delgada que cruzan los unos para convertirse en los otros, lo que nos lleva a la imperante necesidad de aprender a identificarlos a tiempo para poder alejarnos en el momento preciso.
 
 
Muchos entendidos en el tema, hablan de que el lenguaje corporal dice mucho y es una de las características que más rápido te ayuda a identificar a una persona que te está mintiendo. Señales de cambio en el estado emocional: estar intranquila , enrojecimiento en sus mejillas y sudoración, contracción de las pupilar, temblor en la voz, aumento del movimiento… uno nota que está nerviosa. Así son las personas mentirosas! Igualmente, se dice que los ojos ayudan mucho a leer la cara; hay teorías que afirman que las personas que están inventando algo tienden a subirlos. Hagan el ejercicio: cuando están pensando en algo, los ojos se van para arriba y eso implica un proceso de creatividad. Por el contrario, cuando se está recordando algo, los dirigimos hacia un lado. Para no enredarnos, dejémoslo en que las personas mentirosas tienden a mover los ojos de manera anormal.
 
 
Para descubrir a un mitómano, el camino es más largo y complicado. Como ellos se crean sus propias películas, en ellos no se manifiestan las características descritas. Son las personas más tranquilas y encantadoras a toda hora y se precisa ver su comportamiento general para poder desenmascararlos. Por ejemplo, cuando sales con un mitómano y ves que está a una hora del lugar pactado para una cita, al momento que la persona que lo espera lo llama al celular, él le dirá que está a escasos 5 minutos de llegar. Seguramente dirá que tuvo un flat o una leve colisión y le echa un cuento bien hilado a la persona.  Ahí, puedes estar segura de que si le miente a alguien, de seguro lo hace contigo!
 
 
Los mentirosos de este tipo generalmente tienen una excusa para todo y explican razones que ni siquiera se les ha pedido. Por ejemplo, cuando uno llega tarde a un lugar, dice: "disculpen la tardanza, qué pena...". Pero desde el momento en que inicia a dar detalles desde que salió de la casa o trabajo con explicaciones que nadie ha pedido, hmmmm, ya hay que sospechar...!
 
 
Por lo general, uno suele dar respuestas o expresar pensamientos concretos. Si vemos un gato negro, decimos: "vi un gato negro".  El mitómano, por su parte dirá: "el gato negro era precisamente uno que anteriormente yo había bajado de un árbol, porque en una ocasión...bla, bla, bla... Te narran toda una historia que al final contiene varias! Y no solo eso, para los demás resultan ser extremadamente exagerados y no se sabe si la emoción y la sonrisa con la que narran las cosas es burlándose de uno que los escucha o de las propias historias que crean, ya que estas personas son tan extrovertidas y le meten tanta pasión a sus historias, que con su rostro se sienten muchísimo más cómodos consigo mismos.
 
 
Los mitómanos viven de la apariencia, creen que son los más atentos, detallistas, lindos, los más guapos, los mejores en todo, los más inteligentes. Pero créanme cuando les digo que, independientemente de que este tema lo he leído en varios libros y blogs, lo he vivido en carne propia y puedo identificarlos de salida, porque esa máscara que suelen llevar, se siente...!
 
 
En mi caso, le llamo sexto sentido. Sin embargo, muchas veces he sentido que rayo en el prejuicio y no he dado oportunidad de conocer más a la persona y es cuando doy el voto de confianza, con el beneficio de la duda; pero al final, el sexto sentido no falla y el corazón queda con una fisura más que remendar. Cabe advertirles, que en estos casos es mil veces mejor hacerle caso a lo que te dicta tu sexto sentido, aún cuando éste derribe todos los castillos de arena que hayan podido edificarse por el trato recibido de la persona que se cree es la indicada; ya que, si tu intuición ha sido válida anteriormente, de seguro será efectiva cada vez que te mande señales de alarma.
 
 
De allí que, cuando tengamos dudas, por las razones que sea, debemos empezar a prestar mucha atención a cada detalle para poder sorprender al mitómano en situaciones contradictorias, ya que por lo general, ellos tienden a olvidar las mentiras que se inventan. Pero hay algo que es muy, pero muy importante y certero: Nunca se responsabilizan de sus errores! Esto se debe a que ellos mismos creen que son la perfección personificada y el resto del mundo está errado. He leído que estas personas tienen una mezcla entre narcisismo y baja autoestima, lo que los hacen difícil de tolerar a largo plazo.
 
 
Cuando ya se entra en ese proceso de desenmascarar a un mitómano, o al menos confirmarlo para poder tener los motivos suficientes para alejarse, nos empezamos a acostumbrar a sus palabras e incluso a adivinar lo que están a punto de decirnos; finalmente, nos damos cuenta de la falta de acción o de la incoherencia entre sus palabras y sus acciones, luego caemos en nuestro rol de psicoanalistas y hasta llegamos a percibir en sus mentiras una intencionalidad clara y conectada a su inseguridad: satisfacer la falta de amor que experimentan a lo largo de la vida.
 
 
Según los expertos, esto se debe a que algunos tipos de mitomanía se generan en la infancia, en ámbitos donde los padres castigaron o regañaron frecuentemente a sus hijos. Por eso, cuando son adultos, prefieren sobrevivir con mentiras por miedo a obtener resultados negativos. Lo recomendado cuando uno se encuentra con alguien así, es correr y no mirar hacia atrás..!
 
 
Hay mujeres que cuando llegan a este punto, en ocasiones se las dan de investigadoras privadas: revisan celulares, hacen que sus parejas accedan al Facebook con ellas al lado viendo cada detalle, ponen amistades a investigar, y no sé cuántas cosas más... pero estos son casos extremos y creo que estas mujeres más bien debiesen visitar un consultorio de un profesional de salud mental.  Lo indicado, aunque sea difícil y seguramente se hiera a la persona con lo que se le pretende decir, es hablar y confrontar a la pareja. Siendo un mitómano, seguro resultará más difícil aún, ya que encontrará la forma de hacer que una vuelva a confiar y creer en la relación, haciendo que se desista de la idea de terminarla.
 
 
Hay algo muy cierto en el amor: Cuando hay dudas, mejor es pensarlo bien y evaluar si realmente esa es la persona que deseas que pase el resto de su vida contigo..! Cada uno tiene el derecho de elegir con quien estar; y si estamos con alguien que está sembrando dudad e inconformidades en nosotros, es mejor sentarse y hablar seriamente, decirle: "Mira, yo no me estoy sintiendo segura contigo, no creo que podamos tener un futuro saludable juntos, porque veo que no avanzamos como pareja.." Otras mujeres, no tan osadas y elocuentes prefieren simplemente huir de la relación y listo.
 
 
Ahora bien, hay veces en que una desea ser empática, no señalar a su pareja y darle una oportunidad, ya que coloca en una balanza las muchas cosas positivas vs las negativas.  Entonces optamos por ayudar a la persona hablándole sobre su problema que es tan evidente para otros, pero inexistente para él. Si usted, querida amiga, pertenece a este grupo de mujeres, solo le puedo decir lo que leí por ahí: "Si la mujer se metió y ahí se quedó, pues ¡adiós y suerte! Pero debe considerar qué tipo de mitomanía sufre él, porque hay hombres que mienten en ámbitos exteriores, pero no  a su pareja. A él se le puede ayudar”.
 
 
La forma de hacerlo es haciéndole notar que tiene un problema y, por lo tanto, necesita ayuda. No solo por el bienestar mental de la mujer que lo acompaña, también porque es muy probable que terminen quedándose solos, pues todos tenemos un tope cuando de mentiras se trata. En mi experiencia, tomó varios años que esa persona aceptara que tenía un problema, es más, aún hoy día que somos amigos, en ocasiones discutimos sobre el tema y cuando ve que está cayendo en lo mismo, él mismo se corrige.  Pienso que terminé haciéndole un favor, aunque hoy día continúa solo.
 
 
Los expertos señalan que el mitómano es el único implicado cuando de tomar la decisión se trata. Ni usted ni nadie puede hacerlo por él, y de ese hecho debería depender su permanencia en ese asunto. “Tiene que darse cuenta que las consecuencias de decir la verdad no son negativas; al contrario, son muy positivas, y con ayuda terapéutica puede salir adelante”.
 
 
El dárselas de heroína en algunas ocasiones es la decisión menos apropiada.  Porque aunque ese hombre a quien usted está comenzando a sentir como una gran farsa tenga hermosas cualidades, no dejará de ser nunca un terreno engañoso e inseguro. Por lo general, las mujeres que deciden quedarse al lado de alguien que necesita inventarse un yo paralelo con el cual cautivar, están en graves problemas. Estos hombres, por lo general, requieren una larga terapia sicológica para reconocer su problema.
 
 
El gigoló empedernido, el mitómano romántico, puede ser bastante enamoradizo. Solo que por más que sienta que la ame, nunca sabrá cómo hacerlo en realidad.  “En el fondo está más necesitado de amor que un hombre ‘normal’, pero a pesar de tener la intención no posee el conocimiento para hacerlo. Y una de las bases fundamentales en el amor es la sinceridad. Si esta se cae, es como si se cayera la pata de una mesa… queda tambaleando la relación. Es muy difícil cuando hay mentiras de por medio, porque alguno de los dos miembros de la pareja siempre estará esperando el momento en que se las vuelvan a decir”. Si esto es así, para qué seguir en una relación de esta índole?
 
 
Parte de la información obtenida para esta entrada está basada en una psicóloga, quien en su experiencia, se ha dado cuenta de que cuando hay infidelidades, por ejemplo, y se dan en una relación afectada inconscientemente por algún defecto de la mujer, es más fácil que la pareja pueda sobrepasarlo. Por el contrario, cuando ‘le vieron la cara’ y le dijeron mentira tras mentira, no necesariamente con infidelidades, es casi imposible de sanar, pues el engaño es una de las cosas que más le duelen. Así que la conclusión sería que solo alguien con muy baja autoestima se quedaría en una relación así.
 
 
Dice la experta: “Autoestima baja, engaño, dolor en el ego, no creer en el amor. Por lo general, cuando hay rupturas afectivas, todo se toma muy personal. Después la mujer va a creer que todos los hombres son iguales, y no necesariamente, porque hay algunos sinceros. Lo que pasa es que la vida está llena de mentiras. Digamos que social o culturalmente aprendidas. Pero hay gente fiel y sincera. Entonces no dejemos que una mala experiencia generalice a hombres buenos… que seguramente están por ahí”.
 
 
AL FINAL, NOS DEJA ESTAS RECOMENDACIONES, QUE DE HECHO, SIN CONOCER LAS IMPLICACIONES QUE CONLLEVABA, YO MISMA LAS HE PUESTO EN PRÁCTICA:

1. Piense si realmente su pareja es mitómana o es usted es muy desconfiada.

2. Para ello, trate de definir si su pareja presenta los rasgos descritos en este blog.

3. No acepte tanta excusa. Más bien exija menos palabras y más hechos.

4 Si lo ha descubierto en varias mentiras, confróntelo y oriéntelo para que busque ayuda.

5. Y si las mentiras persisten, tenga la fuerza y tome la decisión de terminar.

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