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viernes, 21 de septiembre de 2018

TU TIEMPO, TAN IMPORTANTE COMO EL MÍO

Hay un tema que siempre he considerado esencial para toda relación, ya sea de trabajo, amistosa o amorosa; hablo del respeto al tiempo de los demás.


Con frecuencia me encuentro en situaciones en las que he tenido diferencias con colegas, compañeros, familiares, amigos y pareja, debido a que es casi una costumbre que las personas se despreocupen y se desconecten cuando les surgen imprevistos y tienen que atrasar, aplazar o cancelar compromisos.

A todo el mundo le gusta que se les respete su tiempo, pero muy pocos se detienen a pensar en el tiempo de los demás.  Esto se da mayormente en situaciones en las que hay alguna jerarquía o algún dominante o líder, en donde se asume que quien tiene menos rango, o el más sumiso o el más necesitado, siempre debe y puede esperar sin importar quién, ni qué.

Pues, les tengo una noticia: "eso no va conmigo".  Soy una persona que "procura" al máximo organizarse, sobre todo cuando tengo varias cosas sucediendo en mi agenda al mismo tiempo. Hay una máxima en mi vida: "Haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti y trata a los demás como te gustaría ser tratado..."

La puntualidad, la responsabilidad, el respeto y la comprensión o empatía van de la mano con la palabra clave para que el mundo logre retomar su cauce: "compromiso".

Y ustedes dirán: "ok, pero los imprevistos no se planean..."; cierto es, pero también es cierto que cuando surgen los contratiempos, siempre hay opciones o medios para dejar saber a quien esté esperando por ustedes, que llegarán tarde o que definitivamente no llegarán.

Una persona puntual, debe serlo siempre, sin distinción de nivel de relación, necesidad, jerarquías o clases sociales. ¿A quién le gusta llegar una hora antes a una cita médica y que su galeno llegue una o dos horas después de la hora programada? o ¿A quién le gusta llegar al centro comercial, a su cita para ir a ver una película y que su pareja llegue una hora después de lo pactado?

No concibo la idea de que una persona procure ser puntual y responsable solamente cuando se trata de alguien influyente; ya que, cada quien tiene sus prioridades, limitantes y compromisos en su respectiva escala y hay que respetarlo por igual.

Si definitivamente no se puede llegar a tiempo a un lugar, hay varias formas de evitar que nos tengan que esperar:

1. Organicemos nuestro tiempo:  no programemos actividades en un mismo horario o con diferencia de horario muy cortas, sobre todo si las actividades son en lugares distintos.  Recordemos que estamos hablando de que siempre pueden surgir imprevistos, entonces cómo programar una actividad en un lugar y para media hora o una hora después, programar otra en un lugar que se encuentra a 30 minutos de distancia.  Esto causará que no se preste la debida atención a la primera actividad y que definitivamente no se cumpla con la segunda o se llegue demasiado tarde.

2. Notifiquemos con tiempo si ya sabemos que estamos atrasados: Hoy día hay whatsapp, messenger de facebook, messenger de instagram, incluso aún existen las llamadas desde celulares (aunque casi nadie las realice) y los mensajes de texto (que ya nadie utiliza). Es decir, no hay excusa alguna para no mantener al tanto a la persona que nos espera.  El no avisarle con tiempo es decir prácticamente: "llegué tarde y qué...", "el o la importante aquí soy yo, así es que debes esperar...", "mi tiempo y mis cosas son mucho más importantes que tu tiempo y tus compromisos...", etc.

3. Cancelemos y reprogramemos el compromiso:  ya que definitivamente no podemos estar en dos lugares al mismo tiempo.  Seamos realistas, no idealicemos el tráfico, ni subestimemos los sucesos.  Nadie carga una bola mágica que nos diga que todo saldrá justo al pie de la letra, sin retraso alguno.  En los casos en que se habla de negocio o de una actividad que represente una entrada económica a corto o mediano plazo, "no nos alagartemos" y dediquémosle el tiempo justo a cada cosa sin irrespetar el tiempo de los demás. 

Ahora bien, si no somos capaces de hacer ninguna de estas cosas, tampoco exijamos que las demás personas se ajusten a nuestra desorganización y falta de compromiso.  Cada quien maneja su tiempo a su manera, cada quien tiene su forma de cumplir con sus deberes y responsabilidades dentro de su programación.  No esperemos que los demás siempre estén dispuestos a acceder a esperarnos o atrasar sus horarios por causa nuestra, ya que, como ya mencionamos, "los imprevistos suceden" y tal vez para cuando nos desocupemos y querramos retomar el compromiso con esas personas, seguramente no podrán atendernos.

Al final, si nuestra posición es diferente y son los demás los que necesitan de nosotros, hagamos gala de nuestro don de gente y seamos respetuosos, demostrando con una actitud comprometida, que definitivamente vale la pena que nos tengan en su agenda o en su vida. 



lunes, 10 de agosto de 2015

EL MIEDO A LA CONFRONTACIÓN

No les ha pasado alguna vez, que han expuesto alguna idea o sentir y todo el mundo o las personas a quiénes se la transmites la ignora o simplemente la rechaza y sin embargo, al unísono otra persona expresa la misma idea y de plano todo el mundo está de acuerdo con esa persona?


O tal vez les ha pasado que tenga una forma natural de expresión, conocida por todos, pero algunos la encuentran algo informal, desafiante, autoritaria y de pronto surge otra persona, con la misma expresión, y tal vez hasta más desafiante y autoritaria, pero curiosamente todo el mundo la obedece cual corderito sin oposición alguna?


Bueno, si has pasado por escenarios como estos, permíteme decirte que estás rodead@ de personas a las cuales sencillamente  no les caes del todo bien, como decimos: "te mastican, pero no te tragan", o simplemente te tratan por algún extraño interés.  Pero esto no es malo, ya que los seres humanos, como dice una frase: “no somos monedita de oro para caerle bien a todo el mundo…”


El tema es, que cuando una persona percibe este poco interés o mero rechazo a sus ideas, va perdiendo el entusiasmo, se va desapegando de aquello que lo une a aquél grupo o equipo, quienes, tal vez sin darse cuenta van alejando poco a poco a la persona. Sin embargo, a pesar de tener este tipo de actitud para con el individuo, no se le excluye, ya que de alguna manera representa un fuerte eslabón en el grupo.  Tal vez suena algo contradictorio, pero no lo es… ya que si quisiéramos encontrar una definición más coloquial para este tipo de relación, diríamos que es una relación a “conveniencia”.


Y ustedes dirán: “bueno, si yo me sintiera así en un grupo, me alejo…” pues, no es tan fácil, porque simple y sencillamente cuando se está en un grupo por voluntad propia o porque hay algún interés común que los apasiona a todos, se tiende a tolerar cosas, aunque siempre hay niveles. 


En todo grupo de personas siempre encontraremos al líder, al perseverante,  al perfeccionista, al responsable, al puntual, al conflictivo, al impuntual, al irresponsable, al que hay que empujar para que haga las cosas, al mediador, al voluntarioso.  Lo importante es tener identificado a cada una de las personalidades y explotar las fortalezas de cada uno sin desmeritar a nadie, por el motivo que sea; mucho menos se debe etiquetar a nadie ya que al ser humano lo condicionan las circunstancias y las circunstancias las planteamos los mismos seres humanos; es decir, si en un grupo de profesionales, amigos, familiares, el ambiente es pesado o conflictivo, es porque no existe la comunicación, la tolerancia, la apertura necesaria a las diferentes ideas de todos y cada uno de los miembros de ese grupo, y esas circunstancias dependen de la actitud de los que conforman dicho grupo, lo que ocasionará que alguno de sus miembros reaccione ante dicha circunstancia y al final, cuando esa persona plantee su sentir, sea de manera  sutil o fuerte, será vista o etiquetada como “la persona problemática o conflictiva” del grupo, de la familia, del equipo.


Si llevamos esto a un ámbito profesional, psicológicamente hablando, podemos encontrar literatura que nos habla de la “confrontación”.  Y es que nosotros, como seres humanos, tendemos de manera casi natural a evitar la confrontación; la cual surge sencillamente cuando se dicen las cosas cara a cara, de manera directa, sin intermediarios o sin dar lugar  a la proliferación de rumores innecesarios. 


Es aquí donde personas como yo nos preguntamos: “¿será que soy de otro planeta?”, “¿será que quien está mal soy yo?”, “¿será que de veras soy conflictiv@?”... Y no es solo hasta que te suceden varios eventos en distintas etapas de tu vida, en los que al final del camino te das cuenta de que no estabas equivocad@ y que los que estaban mal era el resto o la mayoría del grupo al cual pertenecías, y comienzas a leer, a buscar una respuesta a tus dudas referentes al tema y vuelves a caer en la misma respuesta: “las circunstancias”. Y por supuesto que no siempre se tiene la razón, la diferencia está en que solamente los que no somos de este planeta aceptamos cuando nos equivocamos y corregimos o al menos tratamos de corregir nuestro error y le damos el mérito a quien lo merece o quien nos haya hecho descubrir que estábamos equivocados.


Pues, ante las circunstancias que te presenta la vida hay siempre dos caminos a elegir, o sigues la marea, o simplemente vas en contra de ella hasta que los vientos cambien y sople a tu favor.  Lo difícil aquí es precisamente ir en contra de la marea, ya que no todos los seres humanos están acostumbrados a ser blancos de críticas y rechazos por simplemente ser “diferente”.


Yo me caracterizo por ser una persona “diferente”, y precisamente por ser diferente es que me ha tocado recibir duros golpes en grupos tantos familiares, como de amistades y profesionales.  Pero, adivinen qué? No puedo ser de otra forma. Las circunstancias pueden ser de etiqueta, o no; de grupo o no; de equipo o no; mi actitud siempre será la misma: decir las cosas buenas y las cosas malas cara a cara. 



Dicen que las cargas iguales se repelen, pero solamente en un grupo de personas “diferentes” puedo sentir que soy yo misma y que serán pocas las sorpresas que me lleve al final del día.  


No tienen idea de lo bien que se siente decir las cosas buenas y/o malas cara a cara, discutir al respecto si lo amerita, tratar de encontrar inmediatamente o después de un tiempo la solución al problema y sentarse a tomar un café o unos tragos para conversar sobre el calentamiento global y la inmortalidad del cangrejo entre bromas y risas… es simplemente una experiencia casi orgásmica… inténtenlo si nunca lo han hecho!

miércoles, 27 de agosto de 2014

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Mucho se habla de las segundas oportunidades que suelen presentarse en la vida o que la vida misma te da.  Los que somos creyentes decimos que son oportunidades que Dios nos da; jalones de oreja que nos hacen recapacitar, caer en cuenta de los errores que estamos cometiendo en nuestra vida, muchas veces sin darnos cuenta.


Pues, en estos últimos días no han dejado de pasar por mi mente escenas de la película "Meet Jo Black" (Conoces a Jo Black); para quienes no la recuerdan, se trata de un multimillonario que padece problemas cardíacos, mas no se lo confía a ningún miembro de la familia y sigue llevando una vida dedicada a los negocios y enfocada siempre al bienestar de sus hijas, dejando de lado su propia salud.


En dicha película, se personifica la figura de la muerte, quien aparece en la vida de esta familia precisamente para "llevarse" consigo al multimillonario; sin embargo, éste, le pide algo de tiempo para poder dejar resueltos algunos detalles antes de morir.  Durante el período de gracia que "la muerte" le otorga al hombre, este personaje empieza a involucrarse en el diario vivir de esta familia, y de forma muy inocente, empieza a darse cuenta de las cosas que han afectado negativamente la relación de familia y dentro de su inocencia y desconocimiento de la vida terrenal, hace que algunas cosas cambien.  Una hija mayor dominante, de tono autoritario, muy preocupada por los negocios y la salud de su padre, pero que siente que éste no le profesa el mismo amor que a su hermana menor; lo que ha hecho que se levante un muro que impide la correcta comunicación entre su padre y ella de una manera casi inconsciente.  Una hija menor muy amorosa con su padre, igualmente preocupada por él, pero que no lo agovia con insistencia, que lo escucha, lo comprende, calla cuando cree que es necesario y lo llama a la razón inteligentemente y con dulzura cuando lo amerita.


Precisamente por el drama de esta película es que me atrevo a hacer una analogía con lo que recientemente empezó a vivir una familia, en la vida real.  Una madre de siete mujeres, cinco de ellas biológicas y dos sobrinas bajo su cargo cuando pequeñas, soltera y trabajadora que siempre se preocupó por el bienestar de todas ellas, pero que por motivos laborales tuvo que dejarlas la mayor parte del tiempo bajo el cuidado de su madre, a quien lógicamente las niñas siempre vieron como la figura materna.  A pesar de haberse jubilado, su tren de vida no tuvo merma, ya que continuaba  en el trajín del hogar propio y el de una de sus hijas y el cuidado de su anciana madre; sin mencionar su disposición a apoyar a su hija mayor en el cuidado de su esposo enfermo cuando lo necesitaba. Todas las hijas de esta mujer se hicieron de carácter fuerte y dominante.  De todas las hijas, la segunda era la más sumisa ante ella, por lo que su apego hacia ella era mucho mayor y precisamente con ella sentía más confianza de hablar algunos temas referente a su salud.  Sin embargo, debido a problemas nerviosos que esta hija padecía, la madre nunca se atrevió a confiarle la verdadera condición en la que se encontraba.  Esta señora, padecía serios problemas cardíacos y ningún miembro de su familia estaba anuente a lo que sucedía. El resto de sus hijas sospechaban que algo no estaba bien con la salud de su madre, pero la mala comunicación que existía, debido al choque de caracteres por el hermetismo de la madre y la insistencia de las hijas, fue motivo de que ninguna tuviese oportunidad de dialogar debidamente al respecto con ella.


Al igual que en la película "Meet Jo Black", un buen día, después de una amena noche vacacionando en Virginia, Estados Unidos, la muerte se le presentó a la mujer, pero en mi analogía, la figura de la muerte decidí personificarla en la persona de Cristo.  Él llegó, no a buscarla, pero sí a hacerle ver que las cosas tenían que cambiar. Por qué preferí representar a la muerte en la figura de Cristo? Sencillamente porque solo alguien con su poder es capaz de hacer entender a sus hijos en qué están fallando en el momento y lugar indicado. La mujer estaba vacacionando en un estado lejos de New York, que era donde se estaba hospedando, y en el cual se encuentra uno de los mejores centros hospitalarios del mundo especializado en afecciones cardíacas; su médico le había advertido antes de su viaje su condición y le sugirió que no viajara, pero ella le dijo a una amiga: "yo tengo que irme", y viajó; a pocas horas de haber sido internada le calmaron el dolor, la mantuvieron estable y estaban por darla de alta hasta que hubo un cambio de turno de los médicos y un profesional con mayor vocación optó por realizarle una angiografía en la cual pudieron darse cuenta de la magnitud del problema, ya que su condición era tal, que los especialistas le manifestaron a la hija, que era un verdadero milagro que su madre estuviese viva con su corazón funcionando en un 25% de su capacidad y que hubiese soportado tanto tiempo aguantando dolores y malestares sin decirle a ningún miembro de la familia. Horas más tarde, se tomó la decisión de trasladarla al centro especializado para realizarle un bypass coronario. Ahora, díganme ustedes, será esto casualidad de la vida o es una obra milagrosa?



El toque de puerta de la muerte provocó que sus hijas se dieran cuenta de lo que esta mujer venía atravesando desde hace más de 15 años, e hizo que pudiesen comprender el por qué de muchas actitudes de su madre que en varias ocasiones fueron mal interpretadas.  Las hijas cayeron en cuenta de que había que tomar el control de la situación, tener un cambio de actitud, no solo de la madre, sino mas que nada de ellas; porque muchas veces cuando se requiere que una persona, sobre todo de avanzada edad, cambie ciertas actitudes, es más viable facilitarle las cosas y hacerles creer que tienen el control, pero en realidad no es así.



En la película, la cual es ficción, al final la muerte cumple con su objetivo y "se lleva" al multimillonario, pero le brinda a la familia una segunda oportunidad dejando como pareja de la hija menor a quien personificaba a la muerte y que, por casualidades de la vida, la había conocido el mismo día en que la muerte decidió utilizarlo para su vida terrenal.  En la vida real, en esta analogía, Dios decide darle a esta mujer, a sus hijas, su familia, una segunda oportunidad de mejorar la comunicación entre ellas; queda en sus manos corregir todo lo malo, lo que levanta las paredes que bloquean la comunicación, lo que afecta negativamente la salud de la madre.  


Quisiera poder decirles que esto le sucedió a alguna familia conocida, pero no... yo soy una de esas siete hijas y mi madre es aquella mujer.


No me cansaré de dar testimonio de lo que Dios està haciendo en nuestras vidas:

Estos últimos días nuestra preocupación estaba entre la recuperación de mi madre, la visa para mi hermana poder ir a cuidarla y traerla de vuelta, los tickets, los cambios de vuelo, el dinero a pagar por la operación... Este último, el mayor de los motivos para preocuparnos porque sabíamos que sería costoso.  Hoy, hablando en video  llamada con mi hermana, en compañía de mi hermana mayor, nos cuenta que hace unos días recibió un email del Hospital en el cual le decían que el costo de la operación y demás era de $150,000.00 (ciento cincuenta mil dólares), razón por la cual no nos lo hizo saber para no preocuparnos más. Las lágrimas brotaron de nuestros ojos al mismo tiempo, yo pensaba en todo lo que tendríamos que hacer para cumplir con el pago al hospital. Pero mi hermana, muy serena, nos dice:  "Cuando estaba en el hospital con mi mamá, un día me quedé escuchando a un pastor que hablaba de la bendición de los mil días, que consistía en donar a los más necesitados sin esperar nada a cambio y de corazón y que luego de hacer dicha donación, dentro de los siguientes mil días llegaría abundancia al hogar de dicha persona que donaba. Yo decidí donar, no por la bendición que supuestamente recibiría, sino porque en el hospital estaban haciendo tanto por mi mamá son pedirnos un solo centavo, que yo sentía que debía ayudar a alguien. Llamé y dije que hicieran efectiva mi donación de mil dólares el 5 de septiembre que mi hijo mayor cumple años. Hermanas, justo hoy, 7 de septiembre, camino a la iglesia, me llega un email nuevo del hospital confirmando que solamente hay que pagar $500.00 (quinientos dólares)..." Las lágrimas volvieron a brotar y ahora con mayor auge, mi hermana mayor, que estaba junto a mi, dobló sus rodillas y le dimos gracias a Dios por su poder infinito... 

Todo esto, para mi, para mis hermanas, como cristianas, como creyentes, ha sido un VERDADERO MILAGRO!

                                      

miércoles, 2 de julio de 2014

SALIENDO CON UN MITÓMANO

Para quienes pensamos contar con “los hombres ideales” y que luego nos damos cuenta que son unos mentirosos empedernidos, metidos en una elaborada película de la cual son directores y protagonistas, resulta sumamente triste darse cuenta que  se toman en serio el papel de ‘Don Juan’, pero sienten que en realidad ni ellos, ni su vida son lo suficientemente interesantes y por eso se construyen un mundo paralelo.
 
 
La elocuencia, el encanto, el ser portadores de las frases más dulces y apropiadas, hacen que una crea que tiene frente a sí al compañero perfecto para ir en busca de los sueños. La primera impresión de perfección es la que nos enamora; sin embargo, al transcurrir el tiempo, esa misma impresión surte un efecto casi contrario y empieza a generar dudas, las cuales en su mayoría resultan tan obvias, que de solo pensar en lo que pudiese haber sido, nos sonreímos y suspiramos en señal de: "de lo que me salvé".
 
 
Ahora bien, no se puede generalizar y decir que todos los hombres mentirosos son unos "mitómanos"; de hecho, un hombre mentiroso puede descubrirse mucho más fácilmente, ya que los mitómanos, aparte de que inventan y construyen castillos en el aire, increíblemente viven allí!!! El chiste de esto es, que una vez se despierta ese mosquito de la duda, ya lo que en un inicio parecía bello, hermoso, tierno e ingenioso, pasa después a ser una incoherencia, algo impensable y es entonces cuando cuestionamos todo y la supuesta honestidad pende de un hilo.
 
 
No me atrevería a decir que los mitómanos son malas personas, o que mienten porque simple y sencillamente les gusta engañar a los demás; tampoco es mi interés excusarlos y optar por una evaluación mental por parte de un profesional, ya que de salida, el entablar o continuar una relación con alguien así, resulta enfermizo para cualquiera.
 
 
A pesar de que las mentiras son el pan nuestro de cada día, difícilmente vemos normal que se nos engañe, y más cuando se trata de la persona con la que pensamos o deseamos compartir el resto de nuestras vidas y pensamos que realmente somos uno y que no debe haber secreto alguno entre ambos. Aún aquellas mentirillas que se repiten tanto que se transforman en una realidad; o esas que son tan tontas que las pasamos por alto y pensamos que no se peca con decirlas. Se sabe que todos mentimos, pero cuando somos consecuentes y leales con nuestros afectos, lo normal sería construir esos lazos sobre un terreno sólido y verdadero. Sin embargo, muchas veces el hombre elegido resulta ser un gran actor y empezamos a sentir que vivimos en una película, de la cual no se puede esperar un final feliz.
 
 
Ya sabemos que los mentirosos no son necesariamente mitómanos; pero también sabemos que hay una línea muy delgada que cruzan los unos para convertirse en los otros, lo que nos lleva a la imperante necesidad de aprender a identificarlos a tiempo para poder alejarnos en el momento preciso.
 
 
Muchos entendidos en el tema, hablan de que el lenguaje corporal dice mucho y es una de las características que más rápido te ayuda a identificar a una persona que te está mintiendo. Señales de cambio en el estado emocional: estar intranquila , enrojecimiento en sus mejillas y sudoración, contracción de las pupilar, temblor en la voz, aumento del movimiento… uno nota que está nerviosa. Así son las personas mentirosas! Igualmente, se dice que los ojos ayudan mucho a leer la cara; hay teorías que afirman que las personas que están inventando algo tienden a subirlos. Hagan el ejercicio: cuando están pensando en algo, los ojos se van para arriba y eso implica un proceso de creatividad. Por el contrario, cuando se está recordando algo, los dirigimos hacia un lado. Para no enredarnos, dejémoslo en que las personas mentirosas tienden a mover los ojos de manera anormal.
 
 
Para descubrir a un mitómano, el camino es más largo y complicado. Como ellos se crean sus propias películas, en ellos no se manifiestan las características descritas. Son las personas más tranquilas y encantadoras a toda hora y se precisa ver su comportamiento general para poder desenmascararlos. Por ejemplo, cuando sales con un mitómano y ves que está a una hora del lugar pactado para una cita, al momento que la persona que lo espera lo llama al celular, él le dirá que está a escasos 5 minutos de llegar. Seguramente dirá que tuvo un flat o una leve colisión y le echa un cuento bien hilado a la persona.  Ahí, puedes estar segura de que si le miente a alguien, de seguro lo hace contigo!
 
 
Los mentirosos de este tipo generalmente tienen una excusa para todo y explican razones que ni siquiera se les ha pedido. Por ejemplo, cuando uno llega tarde a un lugar, dice: "disculpen la tardanza, qué pena...". Pero desde el momento en que inicia a dar detalles desde que salió de la casa o trabajo con explicaciones que nadie ha pedido, hmmmm, ya hay que sospechar...!
 
 
Por lo general, uno suele dar respuestas o expresar pensamientos concretos. Si vemos un gato negro, decimos: "vi un gato negro".  El mitómano, por su parte dirá: "el gato negro era precisamente uno que anteriormente yo había bajado de un árbol, porque en una ocasión...bla, bla, bla... Te narran toda una historia que al final contiene varias! Y no solo eso, para los demás resultan ser extremadamente exagerados y no se sabe si la emoción y la sonrisa con la que narran las cosas es burlándose de uno que los escucha o de las propias historias que crean, ya que estas personas son tan extrovertidas y le meten tanta pasión a sus historias, que con su rostro se sienten muchísimo más cómodos consigo mismos.
 
 
Los mitómanos viven de la apariencia, creen que son los más atentos, detallistas, lindos, los más guapos, los mejores en todo, los más inteligentes. Pero créanme cuando les digo que, independientemente de que este tema lo he leído en varios libros y blogs, lo he vivido en carne propia y puedo identificarlos de salida, porque esa máscara que suelen llevar, se siente...!
 
 
En mi caso, le llamo sexto sentido. Sin embargo, muchas veces he sentido que rayo en el prejuicio y no he dado oportunidad de conocer más a la persona y es cuando doy el voto de confianza, con el beneficio de la duda; pero al final, el sexto sentido no falla y el corazón queda con una fisura más que remendar. Cabe advertirles, que en estos casos es mil veces mejor hacerle caso a lo que te dicta tu sexto sentido, aún cuando éste derribe todos los castillos de arena que hayan podido edificarse por el trato recibido de la persona que se cree es la indicada; ya que, si tu intuición ha sido válida anteriormente, de seguro será efectiva cada vez que te mande señales de alarma.
 
 
De allí que, cuando tengamos dudas, por las razones que sea, debemos empezar a prestar mucha atención a cada detalle para poder sorprender al mitómano en situaciones contradictorias, ya que por lo general, ellos tienden a olvidar las mentiras que se inventan. Pero hay algo que es muy, pero muy importante y certero: Nunca se responsabilizan de sus errores! Esto se debe a que ellos mismos creen que son la perfección personificada y el resto del mundo está errado. He leído que estas personas tienen una mezcla entre narcisismo y baja autoestima, lo que los hacen difícil de tolerar a largo plazo.
 
 
Cuando ya se entra en ese proceso de desenmascarar a un mitómano, o al menos confirmarlo para poder tener los motivos suficientes para alejarse, nos empezamos a acostumbrar a sus palabras e incluso a adivinar lo que están a punto de decirnos; finalmente, nos damos cuenta de la falta de acción o de la incoherencia entre sus palabras y sus acciones, luego caemos en nuestro rol de psicoanalistas y hasta llegamos a percibir en sus mentiras una intencionalidad clara y conectada a su inseguridad: satisfacer la falta de amor que experimentan a lo largo de la vida.
 
 
Según los expertos, esto se debe a que algunos tipos de mitomanía se generan en la infancia, en ámbitos donde los padres castigaron o regañaron frecuentemente a sus hijos. Por eso, cuando son adultos, prefieren sobrevivir con mentiras por miedo a obtener resultados negativos. Lo recomendado cuando uno se encuentra con alguien así, es correr y no mirar hacia atrás..!
 
 
Hay mujeres que cuando llegan a este punto, en ocasiones se las dan de investigadoras privadas: revisan celulares, hacen que sus parejas accedan al Facebook con ellas al lado viendo cada detalle, ponen amistades a investigar, y no sé cuántas cosas más... pero estos son casos extremos y creo que estas mujeres más bien debiesen visitar un consultorio de un profesional de salud mental.  Lo indicado, aunque sea difícil y seguramente se hiera a la persona con lo que se le pretende decir, es hablar y confrontar a la pareja. Siendo un mitómano, seguro resultará más difícil aún, ya que encontrará la forma de hacer que una vuelva a confiar y creer en la relación, haciendo que se desista de la idea de terminarla.
 
 
Hay algo muy cierto en el amor: Cuando hay dudas, mejor es pensarlo bien y evaluar si realmente esa es la persona que deseas que pase el resto de su vida contigo..! Cada uno tiene el derecho de elegir con quien estar; y si estamos con alguien que está sembrando dudad e inconformidades en nosotros, es mejor sentarse y hablar seriamente, decirle: "Mira, yo no me estoy sintiendo segura contigo, no creo que podamos tener un futuro saludable juntos, porque veo que no avanzamos como pareja.." Otras mujeres, no tan osadas y elocuentes prefieren simplemente huir de la relación y listo.
 
 
Ahora bien, hay veces en que una desea ser empática, no señalar a su pareja y darle una oportunidad, ya que coloca en una balanza las muchas cosas positivas vs las negativas.  Entonces optamos por ayudar a la persona hablándole sobre su problema que es tan evidente para otros, pero inexistente para él. Si usted, querida amiga, pertenece a este grupo de mujeres, solo le puedo decir lo que leí por ahí: "Si la mujer se metió y ahí se quedó, pues ¡adiós y suerte! Pero debe considerar qué tipo de mitomanía sufre él, porque hay hombres que mienten en ámbitos exteriores, pero no  a su pareja. A él se le puede ayudar”.
 
 
La forma de hacerlo es haciéndole notar que tiene un problema y, por lo tanto, necesita ayuda. No solo por el bienestar mental de la mujer que lo acompaña, también porque es muy probable que terminen quedándose solos, pues todos tenemos un tope cuando de mentiras se trata. En mi experiencia, tomó varios años que esa persona aceptara que tenía un problema, es más, aún hoy día que somos amigos, en ocasiones discutimos sobre el tema y cuando ve que está cayendo en lo mismo, él mismo se corrige.  Pienso que terminé haciéndole un favor, aunque hoy día continúa solo.
 
 
Los expertos señalan que el mitómano es el único implicado cuando de tomar la decisión se trata. Ni usted ni nadie puede hacerlo por él, y de ese hecho debería depender su permanencia en ese asunto. “Tiene que darse cuenta que las consecuencias de decir la verdad no son negativas; al contrario, son muy positivas, y con ayuda terapéutica puede salir adelante”.
 
 
El dárselas de heroína en algunas ocasiones es la decisión menos apropiada.  Porque aunque ese hombre a quien usted está comenzando a sentir como una gran farsa tenga hermosas cualidades, no dejará de ser nunca un terreno engañoso e inseguro. Por lo general, las mujeres que deciden quedarse al lado de alguien que necesita inventarse un yo paralelo con el cual cautivar, están en graves problemas. Estos hombres, por lo general, requieren una larga terapia sicológica para reconocer su problema.
 
 
El gigoló empedernido, el mitómano romántico, puede ser bastante enamoradizo. Solo que por más que sienta que la ame, nunca sabrá cómo hacerlo en realidad.  “En el fondo está más necesitado de amor que un hombre ‘normal’, pero a pesar de tener la intención no posee el conocimiento para hacerlo. Y una de las bases fundamentales en el amor es la sinceridad. Si esta se cae, es como si se cayera la pata de una mesa… queda tambaleando la relación. Es muy difícil cuando hay mentiras de por medio, porque alguno de los dos miembros de la pareja siempre estará esperando el momento en que se las vuelvan a decir”. Si esto es así, para qué seguir en una relación de esta índole?
 
 
Parte de la información obtenida para esta entrada está basada en una psicóloga, quien en su experiencia, se ha dado cuenta de que cuando hay infidelidades, por ejemplo, y se dan en una relación afectada inconscientemente por algún defecto de la mujer, es más fácil que la pareja pueda sobrepasarlo. Por el contrario, cuando ‘le vieron la cara’ y le dijeron mentira tras mentira, no necesariamente con infidelidades, es casi imposible de sanar, pues el engaño es una de las cosas que más le duelen. Así que la conclusión sería que solo alguien con muy baja autoestima se quedaría en una relación así.
 
 
Dice la experta: “Autoestima baja, engaño, dolor en el ego, no creer en el amor. Por lo general, cuando hay rupturas afectivas, todo se toma muy personal. Después la mujer va a creer que todos los hombres son iguales, y no necesariamente, porque hay algunos sinceros. Lo que pasa es que la vida está llena de mentiras. Digamos que social o culturalmente aprendidas. Pero hay gente fiel y sincera. Entonces no dejemos que una mala experiencia generalice a hombres buenos… que seguramente están por ahí”.
 
 
AL FINAL, NOS DEJA ESTAS RECOMENDACIONES, QUE DE HECHO, SIN CONOCER LAS IMPLICACIONES QUE CONLLEVABA, YO MISMA LAS HE PUESTO EN PRÁCTICA:

1. Piense si realmente su pareja es mitómana o es usted es muy desconfiada.

2. Para ello, trate de definir si su pareja presenta los rasgos descritos en este blog.

3. No acepte tanta excusa. Más bien exija menos palabras y más hechos.

4 Si lo ha descubierto en varias mentiras, confróntelo y oriéntelo para que busque ayuda.

5. Y si las mentiras persisten, tenga la fuerza y tome la decisión de terminar.

jueves, 26 de junio de 2014

LOS "SELFIES"

 Hola amigos!
 
He decidido escribir esta entrada porque simplemente estoy de alguna manera "hastiada" de que algunas personas, y fíjense que digo algunas, tienen a etiquetar a las personas que solemos tomarnos "selfies", como narcistas, de baja autoestima, con problemas mentales, faltos de atención, etc., etc., etc. Pues bien, ahora ustedes van a tener la oportunidad de leer mi análisis frente a esta tendencia a etiquetar a los demás y juzgarlos de manera homogénea, simplemente porque a "alguien" se le ocurrió alguna vez realizar un análisis psicológico de esta nueva moda llamada "selfie".
 
 
 
 
Antes que nada, analicemos algo: Se han preguntado en algún momento el por qué de la existencia de cámaras internas en los dispositivos, no solo para video llamadas, sino para realizar auto-fotografías? será que los diseñadores de estos dispositivos son unos enfermos desquiciados que tuvieron la absurda idea de que a una persona "normal" le gustaría auto-fotografiarse? Suena algo ilógico, o me equivoco? De seguro, si usted es de los que piensa de esta forma, me imagino que también piensa que los inventores de los aviones, autos, motos, son unos asesinos o incitadores a la violencia, debido a que dichos vehículos pueden atentar contra la vida humana y a qué persona "normal" se le puede ocurrir crear algo que se desplace velozmente por las calles o que suba cientos de metros de altura? No creen que es válida la similitud?
 
 
Pues si usted, que está leyendo este blog, es de los que piensa que quienes nos tomamos selfies somos personas con algún tipo de enfermedad mental o algo similar, le informo esto: ESTÁ COMPLETAMENTE EQUIVOCADO!!!!
 
 
En primera instancia: Cree usted que una persona con "baja autoestima" se atrevería a subir una foto en las redes sociales, a expensas de puede ser criticado por su apariencia?  Yo no lo creo, es más, me atrevo a apostar que solo lo dice o lo piensa porque lo leyó precisamente en las redes sociales.
 
Las facilidades, aplicaciones y versatilidades que tienen los dispositivos móviles son para eso, para facilitarle las cosas a las personas, para ser autosuficientes y no depender de otro para poder hacerle saber a alguien cómo está vestido, cómo le quedó el peinado, cómo se siente de feliz ese día específico, y ahí nos vamos...
 
 
 
Quienes nos hacemos selfies de vicio, simplemente estamos "matando el tiempo" en ese momento precisamente con lo primero que se tiene a mano: un dispositivo que me da la facilidad de tomarnos fotos y modificarlas a nuestro antojo para subirlas en una red social e interactuar con nuestras amistades. Que si nos gusta que nos digan que estamos lindos, flacos, gordos, hermosos, feos, etc., claaaaroooo, a quién no??? En lo personal, subo serfies hasta sin maquillaje, despeinada, con cremas faciales y fachas que definitivamente NO atraen ningún comentario positivo en cuanto a apariencia, pero me divierte ver las reacciones de las personas que se escandalizan, por qué? porque es mi manera de distraerme, sencillo!
 
 
 
En conclusión, la mayoría de las personas que se burlan y critican los "selfies" y etiquetan a las personas que los hacen, son los que están con serios problemas de auto-estima, ya que no se atreven a hacer algo similar por temor a ser criticados por los demás. Es más, incluso mi conclusión es errada, porque no puedo "etiquetar" a todos los que critican los selfies por igual.
 
Al final, la única y verdadera conclusión o mejor dicho "Moraleja" es: VIVE Y DEJA VIVIR!!!
 

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