jueves, 17 de septiembre de 2015

RECUPERANDO LA CORDURA

A veces nos cerramos o encasillamos en la idealización de las cosas de una manera tan ferviente que cuando vemos que no es como quisiéramos, empezamos a culparnos, buscar los por qué en nuestras acciones, a tratar de encontrarle explicación a cosas para continuar en una especie de círculo vicioso que al final, sencillamente no nos llevará a ninguna otra parte más que a volvernos seres inseguros, vulnerables, susceptibles y todo un conglomerado de características negativas que se van mezclando y que no hacen más que darnos grandes tragos de cockteles de insatisfacciones, los cuales terminan emborrachándonos al punto de perder la cordura.

Esto solo se contrarresta con una buena dosis de realidad:

- una buena charla con una persona confidente que sea lo suficientemente objetiva

- una evaluación del antes... y durante... para saber si te llevarán al después que esperas

- una buena balanza que sopese los ingredientes del cocktail vs los ingredientes que te hacen ser quien eres y lo que eres

Al final, confirmaremos que nadie es poseedor de la verdad absoluta, todo en la vida tiene su momento y nada...nada...ni nadie podrá nunca hacernos perder la esencia de lo que somos, mas que nosotros mismos....

viernes, 11 de septiembre de 2015

¿POR VOCACIÓN O DINERO?


Conversando con un amigo y colaborador, mientras realizaba mis labores, finalizó la charla con una expresión que me condujo a escribir sobre el tema, ya que, reafirmó mi sentir respecto a mi concepto de elección de ambientes laborales. Su frase fue: "No todo es por dinero solamente..."



Ahora bien, paso a explicarles de qué les hablo específicamente.  Cuando un profesional, del área que sea, llámese salud, comercio, educación, ingeniería, etc., ha logrado escalar en su campo no solo en cuanto a reconocimientos se refiere, sino también en cuanto a nuevas prácticas, planificaciones, métodos de trabajo, nuevas tecnologías, nuevos procesos que agilicen y/o mejoren sus respectivas labores en beneficio de terceras personas que acuden por sus servicios para solucionar algún problema en el área en que se desempeña, podría decirse que es una persona exitosa profesionalmente hablando.


Pero, ¿qué entendemos o reconocemos cada uno de nosotros como "ser exitoso"? Muchas personas relacionan el éxito con el poder adquisitivo, el factor monetario, eso que te permite adquirir cosas que seguramente antes de ser un profesional, no tenías. Otros, por el contrario, vemos como sinónimo de éxito el lograr llevar una vida lo menos estresante posible, en donde tengamos tiempo para escalar profesionalmente, laborar en un ambiente que te estimule y haga que sientas siempre deseos de aprender más cada día, disfrutar calidad de tiempo con nuestras familias, poder satisfacer nuestras necesidades básicas y consentirnos con cosas que nos hagan sentir que nuestro trabajo realmente vale la pena.


Es en base a estos dos tipos de profesionales que me atrevo a formularte esta pregunta: ¿Por qué trabajas en lo que trabajas y en el lugar que trabajas, por vocación o por dinero?


Si bien es cierto, en la sociedad en que vivimos actual e infortunadamente todo se relaciona con dinero, el costo de la vida va en aumento, cada vez tenemos más compromisos económicos que atender, los estudios de los hijos, la casa, el transporte, en fin, buscamos o estamos orientados a laborar en algo que nos guste, pero que nos genera las ganancias necesarias para cubrir todo lo antes mencionado.


Sin embargo, hay áreas en las que es necesario tener vocación por sobre todas las cosas para llegar a ser un profesional exitoso propiamente dicho.  Cuando se trabaja en el sector salud, por ejemplo, el profesional con vocación velará siempre por el bienestar de la persona que está padeciendo alguna enfermedad; pero nos encontramos en hospitales ya sea públicos o privados con  profesionales que simplemente no tienen la mencionada vocación, sino que están laborando por la remuneración económica que su actividad representa y eso se refleja en sus actitudes, en la manera de abordar a la persona e incluso en el desempeño de sus labores.  


¿Cómo podría un profesional sentirse exitoso si sabe que, a pesar de que es bien remunerado, el ejercicio de su profesión no está cubriendo al cien por ciento la necesidad de la persona que acude por sus servicios? ¿Cómo podría un profesional sentirse exitoso si prefiere desechar o dejar de lado los logros obtenidos en su carrera que le ayudan a ofrecer una mejor atención, un mejor servicio, un mejor resultado, para quien lo necesita, sólo porque no ve tanto beneficio económico como desea?

Y se preguntarán, ¿acaso debemos ser altruistas (no sé si sería el término que debo utilizar) siempre? ¿acaso debemos desconectarnos de nuestras realidades y olvidarnos de nosotros mismos por pensar en el bien de otro? Pues no, precisamente porque debemos pensar en nosotros mismos es que debemos saber elegir qué es lo que realmente nos hará sentir mejor como profesional, como persona, como cabeza de familia.  


Pienso que cuando optamos por inclinar la balanza del lado del dinero, muchas veces estamos dejando por fuera, dependiendo del medio en que nos desempeñamos, nuestra moral, nuestra salud, nuestra vocación, y por ende, nuestra propia felicidad.

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