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viernes, 11 de septiembre de 2015

¿POR VOCACIÓN O DINERO?


Conversando con un amigo y colaborador, mientras realizaba mis labores, finalizó la charla con una expresión que me condujo a escribir sobre el tema, ya que, reafirmó mi sentir respecto a mi concepto de elección de ambientes laborales. Su frase fue: "No todo es por dinero solamente..."



Ahora bien, paso a explicarles de qué les hablo específicamente.  Cuando un profesional, del área que sea, llámese salud, comercio, educación, ingeniería, etc., ha logrado escalar en su campo no solo en cuanto a reconocimientos se refiere, sino también en cuanto a nuevas prácticas, planificaciones, métodos de trabajo, nuevas tecnologías, nuevos procesos que agilicen y/o mejoren sus respectivas labores en beneficio de terceras personas que acuden por sus servicios para solucionar algún problema en el área en que se desempeña, podría decirse que es una persona exitosa profesionalmente hablando.


Pero, ¿qué entendemos o reconocemos cada uno de nosotros como "ser exitoso"? Muchas personas relacionan el éxito con el poder adquisitivo, el factor monetario, eso que te permite adquirir cosas que seguramente antes de ser un profesional, no tenías. Otros, por el contrario, vemos como sinónimo de éxito el lograr llevar una vida lo menos estresante posible, en donde tengamos tiempo para escalar profesionalmente, laborar en un ambiente que te estimule y haga que sientas siempre deseos de aprender más cada día, disfrutar calidad de tiempo con nuestras familias, poder satisfacer nuestras necesidades básicas y consentirnos con cosas que nos hagan sentir que nuestro trabajo realmente vale la pena.


Es en base a estos dos tipos de profesionales que me atrevo a formularte esta pregunta: ¿Por qué trabajas en lo que trabajas y en el lugar que trabajas, por vocación o por dinero?


Si bien es cierto, en la sociedad en que vivimos actual e infortunadamente todo se relaciona con dinero, el costo de la vida va en aumento, cada vez tenemos más compromisos económicos que atender, los estudios de los hijos, la casa, el transporte, en fin, buscamos o estamos orientados a laborar en algo que nos guste, pero que nos genera las ganancias necesarias para cubrir todo lo antes mencionado.


Sin embargo, hay áreas en las que es necesario tener vocación por sobre todas las cosas para llegar a ser un profesional exitoso propiamente dicho.  Cuando se trabaja en el sector salud, por ejemplo, el profesional con vocación velará siempre por el bienestar de la persona que está padeciendo alguna enfermedad; pero nos encontramos en hospitales ya sea públicos o privados con  profesionales que simplemente no tienen la mencionada vocación, sino que están laborando por la remuneración económica que su actividad representa y eso se refleja en sus actitudes, en la manera de abordar a la persona e incluso en el desempeño de sus labores.  


¿Cómo podría un profesional sentirse exitoso si sabe que, a pesar de que es bien remunerado, el ejercicio de su profesión no está cubriendo al cien por ciento la necesidad de la persona que acude por sus servicios? ¿Cómo podría un profesional sentirse exitoso si prefiere desechar o dejar de lado los logros obtenidos en su carrera que le ayudan a ofrecer una mejor atención, un mejor servicio, un mejor resultado, para quien lo necesita, sólo porque no ve tanto beneficio económico como desea?

Y se preguntarán, ¿acaso debemos ser altruistas (no sé si sería el término que debo utilizar) siempre? ¿acaso debemos desconectarnos de nuestras realidades y olvidarnos de nosotros mismos por pensar en el bien de otro? Pues no, precisamente porque debemos pensar en nosotros mismos es que debemos saber elegir qué es lo que realmente nos hará sentir mejor como profesional, como persona, como cabeza de familia.  


Pienso que cuando optamos por inclinar la balanza del lado del dinero, muchas veces estamos dejando por fuera, dependiendo del medio en que nos desempeñamos, nuestra moral, nuestra salud, nuestra vocación, y por ende, nuestra propia felicidad.

miércoles, 7 de mayo de 2014

LA CARRERA DE ARQUITECTURA

De pequeña, cuando estudiaba en la primaria, siempre quise ser doctora o enfermera; luego, al llegar a segundo ciclo en el colegio, me puse a pensar en lo costoso que iba a ser para mi madre costearme la carrera de medicina y ya no quería ser enfermera, así es que cuando tuve que hacer mis pruebas psicológicas y vi que mis opciones eran: Medicina, Arquitectura o Administración de Empresas, opté por la Arquitectura.  Siempre me gustó dibujar formas, letras, tenía una habilidad para captar formas tridimensionales, así es que le fui tomando cariño a la carrera. 
 
Cuando cursé mi tercer semestre, me di cuenta que la carrera de Arquitectura demandaba igualmente gastos que mi madre difícilmente podía sufragar, por lo que apliqué para un trabajo como Asistente Técnico de Radioterapia en el Instituto Oncológico Nacional.
 
Durante 5 años, llevé una vida ajetreada, mis días parecían de 40 horas, siempre busqué la manera de cumplir con mi trabajo, mis estudios y hasta con mi vida social. Al transcurrir mis años como profesional de la salud, me fue entrando esa nostalgia y ese arrepentimiento por no haberme decidido por la medicina antes, no fue sino hasta que culminé mis materias en Arquitectura que decidí involucrarme más en lo que me daba de comer, lo que pagó mis estudios, lo que me llenaba de satisfacción, para lo que tenía vocación. 
 
Muchas de las personas que me conocen desde mis años de universitaria, me han preguntado en algún momento el por qué he "perdido mi tiempo" en el campo de la medicina, habiendo estudiado arquitectura, cuando en Panamá se ha dado tanto movimiento en el campo de la construcción.
 
Mi respuesta,. nunca ha variado, desde 1998 que terminé mis estudios en la facultad de arquitectura en la UP, hasta la fecha, siempre, sin excepción he dicho: cuando saque el tiempo para sustentar mi tesis de grado en Arquitectura, será ya a manera de "logro personal".  Por qué respondo de esa manera? Pues sencillo: "me gusta, amo el trabajo que hago en el campo de la radioterapia y ahora radiocirugía".
 
Siempre he sido del tipo de persona que piensa que es mejor trabajar en algo que te agrade, que te apasione, que trabajar en un área en donde solamente te mueve el deseo de mejorar tu estatus económico o social.
 
No les voy a mentir, muchas veces me encuentro con "colegas" si los puedo llamar así, arquitectos que estudiaron conmigo, y me siento como si hubiese traicionado la profesión. Pero ese sentimiento desaparece cuando recuerdo lo mucho que me ha ayudado el haber estudiado Arquitectura a lo largo de mi carrera como Técnico en Radioterapia y Radiología Médica. 
 
Pues sí...me ha ayudado, porque en arquitectura se enseñan tantas cosas, que abarcan prácticamente todas las áreas, desde la parte humana, administrativa, planificación, liderazgo, economía, física, en fin, es una carrera completa.  Tanto así, que en mi formación como técnico, las cosas se me hicieron sumamente fácil de captar (simetría, profundidades, física), e igualmente el trato con los pacientes, mi empatía para con ellos; incluso en un período difícil de mi vida en el que me vi forzada a tener dos trabajos, fui durante casi 5 años recepcionista bilingüe en un hotel de la localidad, tarea que llevé acabo con el mismo entusiasmo con el que realizaba mi labor en el hospital. Hace 5 años, decidí estudiar Radiología Médica para complementar mi formación como Técnico en Radioterapia, e ir de acuerdo a los grandes avances que se han dado en el campo.
 
En fin, tres áreas sumamente distintas: construcción, medicina y turismo. Pero, adivinen qué? En arquitectura aprendí lo necesario para desempeñarme de forma óptima en las tres áreas.  Si aún no creen en lo que digo, lean a continuación todo lo que un arquitecto debe ser capaz de hacer al culminar sus estudios:
  • Tener habilidad para el dibujo.
  • Tener habilidades intelectuales, lingüísticas y lógico-matemáticas.
  • Poder encabezar equipos de trabajo y desempeñar funciones de liderazgo.
  • Comprender científicamente los conglomerados humanos para satisfacer adecuadamente las necesidades de hábitat.
  • Diseñar espacios y formas arquitectónicas utilizando sistemas constructivos óptimos.
  • Ser hábil para la representación gráfica y tridimensional de los proyectos, directamente o utilizando equipos de cómputo.
  • Tener una visión y capacidad crítica para organizar la información y aplicarla en el diseño y la edificación.
  • Poder evaluar costos, manejo de personal, conocimientos sobre uso del suelo, relación con clientes y proveedores.
  • Contar con imaginación creatividad e inventiva, de lógica y sentido común, para el ordenamiento, priorización y jerarquización.
  • Tener habilidad matemática que permita la visualización de los conceptos arquitectónicos y esculturales.
  • Tener un claro sentido de estética.
  • Poder manejar diferentes equipos de medición.
  • Tener la capacidad para establecer buenas relaciones interpersonales.
  • Tener habilidad manual o potencial para asegurar el adecuado desarrollo y calidad de la reproducción gráfica mediante el dibujo o el manejo de materiales y herramientas.
  • Tener facilidad para la expresión gráfica, manual y con equipo de cómputo.
  • Tener adecuado conocimiento de los problemas físicos y de tecnologías, así como de la función de los edificios a fin de dotarlos de condiciones internas de comodidad y protección contra el clima.
  • Tener un panorama general de la profesión de arquitecto en la comunidad nacional e internacional.
  • Tener conocimiento y apreciación de normas éticas.
  • Conocer sobre administración y sistemas de oficinas.
  • Conocer aspectos jurídicos de la práctica.
  • Ser responsable
  • Conocer sobre gestión de riesgos y seguros.
  • Establecer y manejar acuerdos de clientes.
  • Programar actividades y asignar proyectos.
  • Evaluar códigos, reglamentos y leyes.
  • Conocer sobre financiamiento de proyectos y control de costos.
  • Conocer sobre encomendamiento de proyectos y sistemas contractuales.
  • Ser capaz de solucionar disputas.
  • Manejar subcontratistas.
  • Conocer sistemas de administración y supervisión de proyectos.
  • Establecer, análisis y registro de cuestiones ambientales pertinentes para el proyecto.
  • Establecer y definir clara de una memoria descriptiva de diseño.
  • Establecer análisis y registro de las condiciones del sitio.
  • Conocer servicios y sistemas del proyecto.
  • Lograr el análisis de la memoria descriptiva del cliente y elaboración de soluciones potenciales de diseño del proyecto a través de un proceso de hipótesis, evaluación y reevaluación.
  • Lograr una representación gráfica de diseños alternativos de proyectos.
  • Presentación y acuerdos sobre propuestas preliminares de diseños con clientes y otras partes interesadas.
  • Elaborar y documentar diseños
  • Investigar y establecer los requisitos espaciales, de organización y circulación específicas de un proyecto y en torno al mismo.
  • Considerar los sistemas, materiales y componentes de la construcción y de los servicios del proyecto, y adopción de decisiones sobre los mismos.
  • Elaborar dibujos y documentos en que se describa plenamente la propuesta de diseño elaborada, para ponerla a consideración del cliente y otras partes interesadas, a los efectos de su aprobación.
  • Analizar los efectos posibles sobre el contexto, los usuarios, etcétera.
  • Investigar, analizar y seleccionar materiales y sistemas apropiados para un proyecto.
  • Preparar dibujos, especificaciones y calendarios precisos, coherentes y completos en materia de construcción, en que se describa la escala y la ubicación de los elementos, componentes, acabados, instalaciones y sistemas de las obras de construcción.
  • Preparar documentos de llamado a licitación o llamado a la presentación de ofertas.
  • Evaluar y realizar recomendaciones con respecto a las ofertas recibidas.
  • Aprobar los contratos de los proyectos.
  • Administrar contratos de proyectos.
  • Supervisar el cumplimiento de las condiciones contractuales y de los requisitos de las autoridades pertinentes.
  • Inspeccionar y evaluar las obras de construcción, a fin de comprobar que sean compatibles con los requisitos de los documentos contractuales.
Ahora, díganme amigos arquitectos, técnicos en radioterapia, técnicos en radiología, recepcionistas, alguno de los aspectos anteriores les recordó su profesión? Bueno, ahora ya saben por qué siempre he sentido que soy capaz de hacer cualquier cosa, precisamente porque recibí una formación completa como estudiante de arquitectura y estoy muy orgullosa de ello.
 

 

 

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