Como docentes en educación superior, cuando hablamos, escuchamos o
leemos acerca del término Web 2.0, es importante que sepamos que se trata de la web social; es
decir, todos los sitios o páginas, así como las redes sociales y comunidades de bloguers, etc., que
nos permitan ver, obtener, compartir o publicar información respecto a cualquier tema de nuestro
interés y/o dominio.
Mientras más información se comparte, mayores posibilidades hay de que surjan nuevas ideas y,
por ende, nuevos conocimientos. Es por ello que, al hablar de web 2.0, muchos lo relacionan con
una actitud del usuario, tanto del que produce o genera información, como del que la recibe ya
sea para beneficio propio o de terceros, convirtiéndose posteriormente en nuevas fuentes de
conocimiento.
El artículo “Interacción de redes sociales y entornos virtuales de aprendizaje” nos habla
precisamente de la evolución que se ha venido dando en este tema con la incorporación de las
redes sociales en las plataformas virtuales utilizadas para el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Se hace mención del gran desarrollo que han tenido las redes sociales, lo que ciertamente me
remonta a los años 90’s, cuando tuve mi primera experiencia con una red social mediante el uso
del Messenger de Hotmail, siendo para entonces una novedad. Lo que en su momento permitía
acortar distancias y personalizar más una conversación, trascendió de tal manera que se fueron
creando programas, sitios y aplicaciones que ya no solo acortan las distancias y nos permiten
conocer gente de todo el mundo, sino que igualmente nos facilitan el intercambio de información
mediante documentos, fotos, videos y audios que pueden ser manipulados hoy día dentro de las
mismas, cada vez con mayor facilidad para los usuarios.
Victoria Marsik y Karen Watkins hablaron en 1990 del aprendizaje informal, haciendo referencia
al aprendizaje que se da fuera del aula de clases. Sin embargo, soy del criterio de que la
“formalidad” del aprendizaje la da aquél que está dispuesto a compartir sus conocimientos para
beneficio de los demás y aquellos que lo reciben con el único propósito de aplicar lo aprendido y
convertirse en nuevas fuentes de conocimiento. Pero esto requiere de responsabilidad y
compromiso por parte de quienes queremos ser generadores de información, lo que nos obliga a
crear el perfil adecuado que nos ayude a ganar credibilidad como fuentes de conocimiento.
Por otro lado, los centros e instituciones educativas están aprovechando estas herramientas
mediante el uso de plataformas virtuales con código abierto, como el caso de Moodle, en donde
el uso de diversas herramientas como las redes sociales de las que habla el artículo, así como de
materiales, medios y tecnología, se da lugar a lo que se conoce como aprendizaje colaborativo y
social con el apoyo y orientación de docentes y expertos. De esta forma, se permite una
evaluación formativa de los alumnos y la retroalimentación e interacción de los mismos. Todo
en un entorno virtual.
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